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Sobre la abdicación monarquicana
Escrito por Círculo Republicano   
viernes, 13 de junio de 2014

Sabino Cuadra: “El rey tiene dos caras, la verdadera y la que nos han vendido”
La Marea 11 de Junio de 2014.
Sabino Cuadra (Álava, 1949), sindicalista, abogado y diputado en el Congreso por Amaiur, ha sido uno de los nombres de la jornada tras mostrar en la cámara, durante su dura intervención contra el rey Juan Carlos y la Transición, una ikurriña al grito de “¡Gora Euskal Herria Askatuta! ¡Gora Euskal Republika!”. Tanto el gesto como las palabras de Cuadra han sido de lo más comentado del debate previo a la aprobación de la ley de abdicación del monarca.

A lo largo de su discurso ha denunciado que Juan Carlos tiene “dos caras”. ¿A qué se refiere?

Una de ellas está clara. En el 69 fue designado sucesor por Franco y juró lealtad y fidelidad a aquel criminal. En el 75, tras la muerte del dictador, fue nombrado rey y jefe del Estado y nuevamente juró lealtad y fidelidad a lo principios fundamentales del Movimiento. Ésta es una de las caras.

Luego está la que nos han vendido, la que no es de verdad, que es la del demócrata de toda la vida, la del hábil estratega que se metió y, junto con Adolfo Suárez, encarriló todo aquel bodrio institucional fascista hasta la democracia. Éste es el rey de las dos caras. La verdadera y el que nos han vendido. Él, que tiene la desvergüenza de decir a Chávez “que te calles”, algo impropio de cualquier demócrata y muy propio de un rey que se cree que está por encima de todo. Ahí se mueve él, aparentando ser una persona campechana.

En un momento dado se come un bocadillo de chorizo pero, sobre todo, a donde va dos veces al año es al Golfo Pérsico con sus colegas, los monarca petroleros, que son reaccionarios, misóginos, sátrapas. Esa es la imagen doble, la del presidente de una ONG de animales que caza elefantes en peligro de extinción.

También ha denunciado que no quiere “ni el padre, ni el hijo, ni el espíritu de Franco”. ¿Considera a Felipe una extensión de Franco?

Felipe todavía no ha asomado mucho las orejas, pero cuando lo hace es preocupante. La semana pasada, Felipe apareció en Navarra, en Euskal Herria, para afirmar la unidad única de la España indivisible. Es un aviso a navegantes de lo que va a ser su reinado. Todavía el chico no ha mostrado mucho sus habilidades, pero por la herencia que trae, política y genética, se supone que van a ser bastante reaccionarias, mantenedoras de esa España única al servicio de los poderosos, del dinero, del Ibex-35 y sometida a la Troika y a quien haga falta. A todos menos a su propia ciudadanía.

¿Cree que se está activando una especie de segunda Transición ante la crisis del bipartidismo?

Es evidente que ésta es la maniobra en marcha. Juan Carlos ya era una cosa absolutamente decrépita, impresentable tanto política como físicamente. La corrupción, los elefantes, su propia imagen. Cada mes que pasaba, bajaba siete décimas el índice de popularidad de la monarquía y eso necesitaba una solución.

Pero, por encima de todo, lo que intentamos remarcar es que, más allá de la monarquía, lo que está en crisis es el régimen sobre el cual se asienta. Es un régimen que ha sido golpeado en los últimos meses muy fuerte, en primer lugar por esa crisis monárquica y, en segundo, por otros factores como el proceso indepentista catalán, el mantenimiento del frente vasco, político y democrático o el cuestionamiento que se ha hecho desde el mundo del 15-M con aquello de “le dicen democracia y no lo es”.

Y lo que estaba hoy en discusión, en última instancia, yo creo que era eso: no tanto la sucesión dinástica, el ponerle parches a la monarquía, sino también intentar dar un empujón al propio régimen surgido de esa transición tramposa, fraudulenta y meter otros 40 años, si puede ser, de más de lo mismo.

Nombró en su discurso al Ibex-35 como parte del régimen. ¿Es la monarquía un pilar fundamental de la oligarquía española?

Sí, claro, no hay más que ver esas casualidades que se dan. El primer discurso que suelta el rey tras la abdicación es delante de 300 directivos de las principales empresas españolas para alabar los esfuerzos que han hecho por la creación de empleo. Es decir, rinde pleitesía a los que en última instancia le están engordando los bolsillos. Porque todos los reyes están al servicio de los ricos.

Esa clase empresarial y bancaria es una de las que en su día estuvo sustentando al régimen franquista, la que engordó con éste y la que ha pasado también como el sol por los cristales, sin tocarlo ni mancharlo, intacta hasta llegar a la situación actual. Hoy el Ibex-35 es el que está impulsando, de la mano de la Troika, las reformas que se están haciendo.

La relación del rey con la clase empresarial es total. El rey no sale por ahí de paseo a Europa ni al Golfo Pérsico rodeado de delegados sindicales, ni de gente de ONGs, ni de asociaciones de pensionistas. Con quienes va es con Botín y con toda esta gente del mundo empresarial. La relación es muy visible.


¿Qué opina de las palabras que le ha dedicado el diputado del Grupo Popular Alfonso Alonso acusándole de defender a asesinos?

Por desgracia, es el discurso al que estamos acostumbrados aquí la gente de Amaiur. Nunca entran al trapo en los debates políticos, sociales o económicos, sino que la respuesta general que nos dan es que no estamos legitimados para decir nada de lo que estamos diciendo, mientras no condenemos, mientras no hagamos esto o lo otro. “Ustedes son acólitos de ETA, ustedes son la voz del terrorismo”, repiten. Esto es lo que llevamos oyendo durante casi tres años, así que no nos ha sorprendido. Lo que sí ha sido curioso es ver cómo al único grupo al que ha hecho una alusión directa ha sido a nosotros.
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¿Para quién trabaja el rey Juan Carlos?
Escrito por Círculo Republicano   
viernes, 09 de mayo de 2014
ImageDel blog de Juan Torres López publicado el 5 de Mayo de 20014

Diversos medios de comunicación han publicado unas declaraciones de la Casa Real afirmando que la popularidad del rey crece gracias a los viajes que está realizando por Oriente Medio después de haber estado varias semanas inactivo.

En ningún caso se indica cuál es la fuente de ese conocimiento, de modo que no se le puede conceder mucho fundamento a lo que dicen los portavoces del monarca. Pero, en todo caso, que suba o baje su popularidad es lo de menos, aunque bien es verdad que haberla dilapidado refleja que su modo de vida y su comportamiento personal y político es rechazado por una parte importante de los españoles. Lo que me parece más relevante es que apenas se habla del tipo de actividad que realiza y de a quién benefician estos desvelos que supuestamente le proporcionan renovado crédito popular.

A mi juicio, la actividad del rey en Oriente Medio es francamente censurable y debería exigirse que acabe con ella por varias razones.

Su labor en aquellos países pasa por alto que los regímenes de quien busca favores son posiblemente las dictaduras más crueles y sanguinarias del mundo. Es una auténtica vergüenza y una inmoralidad que para conseguir que unos cuantos grandes empresarios ganen dinero se convalide la falta de democracia y el pisoteo de los derechos humanos que hay en las dictaduras del Golfo. Si a los grandes empresarios les da igual que en los países donde hacen negocio no haya la más mínima libertad es su problema, pero no se puede consentir que nuestro Jefe del Estado se convierta en el principal defensor, amigo y cómplice de los dictadores más corruptos del planeta. Y es particularmente condenable que la promoción de esos negocios por parte del rey se haga sin ningún tipo de mención a las condiciones en las que trabajan y van a trabajar miles de seres humanos en aquellos países.

El rey no parece tener en cuenta tampoco que los intereses a los que responden los negocios de esas empresas no se pueden confundir con los intereses de toda España. Es más, los grandes empresarios a quienes abre camino en esas dictaduras son el paradigma de la falta de patriotismo. Son los mayores evasores y defraudadores del Reino, los que han destrozado nuestra economía y el tejido productivo, los que no saben hacer dinero si no es a base de privatizar beneficios y de socializar pérdidas. Son los que más empleo han destruido en España y los generadores de daños ambientales que quizá ya nunca podamos reparar. Coaligándose sólo con ellos, el monarca hace un flaco servicio a los intereses nacionales. Y es bastante improbable, además, que los negocios que esas empresas hacen fuera de España reviertan en una mejor condición económica de nuestro país o en mejores niveles de bienestar de la población en su conjunto.

Incluso dando por bueno que los intereses de los grandes empresarios merezcan también ser defendidos por un rey que se presenta como de todos los españoles, lo censurable es que los demás no cuentan nunca con la cercanía y el esfuerzo que con los más ricos despliega el monarca.

No hemos visto nunca al rey reunirse con plataformas de desahuciados, y mucho menos ni siquiera mencionar que en España existe ese problema; ni con grupos de desempleados; ni con los afectados por los fraudes bancarios; ni con los manifestantes que reclaman que no se pierdan derechos. ¿No son todas estas personas también españoles que merecen el apoyo, la comprensión, el afecto, la solidaridad y el trabajo del rey?

¿Acaso sólo son españoles y merecedores del apoyo del rey los grandes empresarios y banqueros o quienes simpatizan o defienden las ideas del PP que los representa políticamente? ¿No somos españoles quienes criticamos las políticas que se vienen aplicando, los que estamos indignados por todo lo que pasa, los que luchan en las calles, en empresas, en sus oficinas o en sus universidades para que España no empeore día a día?

Por muy fuerte que sea decirlo, lo cierto es que, actuando como actúa, trabajando a favor de unos pocos y no de todos, el rey traiciona a una buena parte de los españoles, y por tanto a España en su conjunto.

Da vergüenza e indigna el silencio de un rey, además militar que ha jurado defender la integridad de su Patria, cuando fuerzas y poderes extranjeros pisotean nuestra soberanía y no permiten que el pueblo soberano decida sobre sus destinos. ¿Qué entiende, entonces, el rey Juan Carlos que es defender a la Patria? ¿Para qué sirve tanto ondear banderas si se calla cuando se está condenando al paro y a la pobreza a millones de compatriotas, cuando se está acabando con avances sociales que costaron tanto esfuerzo, si no importa que unos pocos se lleven nuestra riqueza y destruyan nuestras fuentes de ingresos a base de engaños y robos? ¿Cómo puede hablar el rey de patriotismo y sentirse patriota cuando ampara a quienes son responsables del 75% del fraude fiscal, a quienes han engañado a cientos miles de españoles, o a los que admiten sin rechistar que quien manda de verdad en España es Merkel y los banqueros y no quienes han elegido los ciudadanos?

Si el rey se empeña en seguir siendo así y estando solo con los de arriba, es hora de pedir que se vaya. Y si quiere ser coherente con lo que tanto dice, debería empezar a dar muestras de que se preocupa y de que trabaja también por los de abajo.

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VIII Jornadas Culturales Republicanas
Escrito por Círculo Republicano   
viernes, 04 de abril de 2014
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Como todos los años, alrededor del 14 de Abril organizamos un ciclo de actos culturales de las que ponemos a disposición el  Programa  y también el Cartel con la programación de dichos actos.

También alrededor de estas fechas se suele editar "El ideal Republicano" que en su edición nº 8 está ya accesible en este sitio.

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