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Historia, memoria y educación Imprimir E-mail
Escrito por Julián Casanova   
domingo, 14 de diciembre de 2014
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Historia, memoria y educación


Ayer, en Huesca, ante varios cientos de personas que llenaron la sala y los pasillos del salón de actos de la Diputación, recordé la historia de la eliminación del contrario, sin ley, en una ciudad que tenía en 1936 apenas 16.000 habitantes, aprobada por las gentes de orden, con la bendición de la Iglesia católica, que se llevó a la tumba a más de 500 personas de las clases medias, trabajadoras, intelectuales, republicanos, socialistas y anarquistas.

Los asesinos ocultaron los cuerpos porque eso aseguraba su impunidad, borraba las pruebas del crimen. Había existido violencia política en España, de signo muy diferente, pero no había antecedentes de esa práctica de hacer desaparecer que inauguró el golpe de Estado de julio de 1936.

Como la dictadura que siguió fue larga, casi cuarenta años, revelar ese pasado brutal costó mucho en la transición y en los primeros años de la democracia. Y hablé de cómo algunos historiadores abordamos ese proceso de información, verdad, de enfrentamiento al silencia y a la falsificación de los hechos.

Las memorias necesitan lugares físicos que evoquen el pasado y las familias de las víctimas tienen que saber el paradero de esos asesinados y enterrados en lugares desconocidos. Pero el historiador no puede hacer una recuperación ideológica del pasado, que es lo que nos piden y hacen en ocasiones las memorias de grupos, partidos o asociaciones. Más que crear tribunales para juzgar la historia, lo que queremos algunos es que el conocimiento forme parte, libremente de la sociedad. Y que la tensión entre el "derecho a olvidar" y el "derecho a conocer" no desemboque en el bloqueo sistemático -con claros apoyos miediáticos, políticos y judiciales- a ese intento de conocimiento, recuerdo e investigación sobre el pasado.

Esos y otros argumentos desarrollé ayer en la conferencia y en las numerosos preguntas que me plantearon los asistentes. Y repetí una vez más la receta en la que creo para combatir el silencio y la indiferencia hacia aquellas prácticas de terror organizado: gestión pública de las memorias, archivos, museos y educación.

Tomado del blog de Julián Casanova el 14 de Diciembre de 2014

Ultima actualizacion ( domingo, 14 de diciembre de 2014 )